Hernia discal de columna lumbar

hernia discal de columna lumbar

La hernia discal en la columna lumbar es la causa más frecuente de ciática y una de las principales razones de consulta por dolor de espalda baja en adultos.

Se estima que entre el 60 % y el 80 % de la población sufrirá dolor lumbar en algún momento de su vida, y una proporción significativa de esos casos estará relacionada con un disco herniado.

Sin embargo, tenemos buenas noticias: más del 90 % de las hernias discales lumbares se resuelven sin cirugía, y el propio organismo puede reabsorber el fragmento herniado.

En nuestro centro de quiropraxia, de Ana Peón, somos especialistas en tratar este tipo de hernias.

Hoy te contaremos todo lo que necesitas saber de la anatomía del disco invertebral, qué es el disco, riesgos y tratamientos. ¡Vamos allá!

 

Anatomía del disco intervertebral lumbar

Para comprender qué ocurre en una hernia discal, conviene conocer la estructura que se daña.

La columna lumbar está formada por cinco vértebras (L1 a L5) situadas en la parte baja de la espalda, justo por encima del sacro. Entre cada dos vértebras se encuentra un disco intervertebral, una estructura fibrocartilaginosa que actúa como amortiguador y permite la movilidad del raquis.

Componentes del disco intervertebral

  • Núcleo pulposo: gel viscoso rico en agua y proteoglicanos que ocupa la parte central del disco. Es el encargado de absorber y distribuir las cargas mecánicas.
  • Anillo fibroso: estructura de capas concéntricas de colágeno que rodea y contiene al núcleo pulposo. Cuando estas fibras se debilitan o se rompen, el material del núcleo puede desplazarse hacia el canal espinal.
  • Placas terminales cartilaginosas: finas capas de cartílago hialino que unen el disco al cuerpo vertebral superior e inferior, facilitando la nutrición del disco por difusión.

Por detrás de los cuerpos vertebrales y los discos discurre el canal espinal, que aloja la médula espinal (que termina aproximadamente a nivel de L1-L2) y, más abajo, las raíces nerviosas de la cola de caballo (cauda equina).

Cada raíz nerviosa sale del canal a través de un agujero llamado foramen intervertebral. Cuando el material discal herniado comprime una de estas raíces, se producen los síntomas característicos.

 

Qué es una hernia discal lumbar

Una hernia discal lumbar se produce cuando el núcleo pulposo se desplaza a través de una fisura o rotura del anillo fibroso, sobresaliendo más allá del margen normal del disco y pudiendo comprimir estructuras nerviosas adyacentes.

Pero el término “hernia discal” se utiliza con frecuencia de manera imprecisa, generando confusión entre la mayoría de pacientes.

Es fundamental distinguir entre los diferentes grados de desplazamiento discal:

Clasificación por grados del desplazamiento discal

Grado Término Qué ocurre ¿Se rompe el anillo?
1 Abombamiento o degeneración discal El disco pierde altura y se expande de forma simétrica. No hay desplazamiento focal del núcleo. No
2 Protrusión discal El núcleo se desplaza focalmente pero permanece contenido dentro de las fibras externas del anillo fibroso. La base del desplazamiento es más ancha que su punta. Parcialmente (fibras internas)
3 Extrusión discal (hernia propiamente dicha) El núcleo atravesa completamente el anillo fibroso. La punta del material desplazado es más ancha que su base a través del anillo.
4 Secuestro discal Un fragmento del núcleo se separa completamente del disco y migra dentro del canal espinal. No mantiene continuidad con el disco de origen. Sí (con fragmento libre)

Paradójicamente, las extrusiones y los secuestros presentan mayor probabilidad de reabsorción espontánea que las protrusiones, un dato que abordaremos en detalle más adelante.

 

Epidemiología: a quién afecta y con qué frecuencia

La hernia discal lumbar es una patología extremadamente prevalente.

  • La incidencia anual de hernia discal lumbar sintomática se sitúa entre 5 y 20 casos por cada 1.000 adultos.
  • El pico de incidencia ocurre entre los 30 y los 50 años, con mayor prevalencia en varones (ratio aproximada de 2:1).
  • Los niveles más frecuentemente afectados son L4-L5 (más del 40 % de los casos) y L5-S1 (alrededor del 40 %), que juntos representan más del 90 % de todas las hernias discales lumbares.
  • Estudios de resonancia magnética en población asintomática demuestran que hasta un 30-40 % de personas mayores de 30 años tienen protrusiones o hernias discales sin experimentar ningún síntoma, lo que subraya que hallazgo radiológico no equivale a enfermedad.

 

Causas y factores de riesgo

La hernia discal lumbar raramente se produce por un evento traumático único. En la mayoría de los casos, es el resultado de un proceso degenerativo gradual del disco intervertebral que, en un momento dado, se manifiesta clínicamente.

Causas principales

  • Degeneración discal por envejecimiento: con los años, el disco pierde contenido hídrico, elasticidad y capacidad de absorción de cargas. Las fibras del anillo fibroso se debilitan y pueden fisurarse.
  • Microtraumatismos repetitivos: movimientos de flexión, rotación y carga axial repetidos dañan progresivamente el anillo fibroso.
  • Sobrecarga mecánica aguda: levantar un peso excesivo con mala técnica puede precipitar la herniación en un disco ya debilitado.

Factores de riesgo con evidencia sólida

Factor Mecanismo Nivel de evidencia
Tabaquismo Reduce la perfusión vascular del disco, acelerando su degeneración. La nicotina disminuye la síntesis de colágeno del anillo fibroso. Alto (múltiples metaanálisis)
Sobrepeso y obesidad Aumenta la carga mecánica sobre los discos lumbares y promueve un estado inflamatorio sistémico que deteriora los tejidos discales. Alto
Sedentarismo Debilita la musculatura estabilizadora del tronco y reduce la nutrición del disco (que depende del movimiento para su difusión de nutrientes). Moderado-alto
Ocupación con carga física Trabajadores que levantan más de 25 kg de forma repetida tienen un riesgo significativamente mayor. Alto
Vibración corporal total Conductores profesionales de largo recorrido presentan mayor incidencia, asociada a la vibración transmitida desde el asiento. Moderado
Predisposición genética Variantes en genes del colágeno (COL9A2, COL11A1) y de las metaloproteinasas se asocian con degeneración discal precoz. Moderado (estudios de gemelos)
Altura elevada Personas de mayor estatura tienen brazos de palanca más largos que incrementan las fuerzas sobre los discos lumbares. Bajo-moderado

 

Síntomas de la hernia discal lumbar según el nivel vertebral afectado

Los síntomas de una hernia discal lumbar dependen directamente de qué raíz nerviosa está siendo comprimida. El patrón de dolor irradiado, debilidad muscular y alteración de los reflejos permite a nuestros profesionales localizar el nivel afectado antes incluso de solicitar pruebas.

Síntomas generales comunes

  • Dolor lumbar (lumbalgia): presente en la mayoría de los casos, aunque no siempre es el síntoma predominante.
  • Dolor irradiado a la pierna (ciática o radiculopatía): dolor que sigue el trayecto de una raíz nerviosa, habitualmente por la parte posterior o lateral del muslo y la pierna. Suele ser más intenso que el dolor lumbar.
  • Parestesias: sensación de hormigueo, entumecimiento o “acorchamiento” en una zona específica de la pierna o el pie.
  • Debilidad muscular: dificultad para realizar movimientos concretos (levantar el pie, ponerse de puntillas, extender la rodilla).
  • Empeoramiento con la flexión: sentarse, agacharse, toser o estornudar suelen incrementar los síntomas, mientras que caminar o tumbarse boca arriba con las rodillas flexionadas tiende a aliviarlos.

Tabla de síntomas por nivel vertebral

Nivel de hernia Raíz afectada Zona de dolor/hormigueo Debilidad muscular Reflejo alterado
L3-L4 L4 Cara anterior del muslo, cara interna de la pierna hasta el tobillo Extensión de la rodilla (cuádriceps); dificultad para subir escaleras Reflejo rotuliano disminuido
L4-L5 L5 Cara lateral del muslo, cara anterolateral de la pierna, dorso del pie hasta el dedo gordo Dorsiflexión del pie y del dedo gordo (“pie caído” en casos graves); dificultad para caminar sobre los talones Sin reflejo específico fácilmente explorable (reflejo tibial posterior, inconstante)
L5-S1 S1 Cara posterior del muslo, cara posterior de la pierna (pantorrilla), planta y borde externo del pie Flexión plantar del pie (dificultad para ponerse de puntillas); debilidad de glúteos Reflejo aquíleo disminuido o abolido

Esta tabla es una herramienta clínica que permite orientar el diagnóstico. No obstante, las variaciones anatómicas individuales pueden modificar parcialmente estos patrones.

Cuándo acudir a urgencias

Existen síntomas que indican una compresión nerviosa grave y requieren valoración médica urgente. Se conocen como “banderas rojas” y su presencia obliga a descartar el síndrome de cauda equina, una emergencia neuroquirúrgica:

  • Pérdida de control de esfínteres: incapacidad para retener la orina o las heces, o no percibir la necesidad de orinar.
  • Anestesia en silla de montar: pérdida de sensibilidad en la zona del periné, genitales y cara interna de los muslos.
  • Debilidad progresiva y bilateral en las piernas: especialmente si empeora en horas.
  • Disfunción sexual de aparición súbita.

El síndrome de cauda equina afecta a menos del 2 % de los pacientes con hernia discal lumbar, pero su tratamiento quirúrgico debe realizarse idealmente dentro de las primeras 24-48 horas para evitar secuelas neurológicas permanentes.

La demora en el diagnóstico es la principal causa de mal pronóstico.

 

Diagnóstico de la hernia discal lumbar

El diagnóstico se basa en la correlación entre la historia clínica, la exploración física y, cuando está indicada, la prueba de imagen.

Exploración clínica

  • Test de Lasègue (elevación de la pierna recta): positivo cuando la elevación de la pierna extendida entre 30° y 70° reproduce el dolor ciático. Tiene una sensibilidad del 91 % para hernia discal lumbar, aunque su especificidad es más baja (26 %).
  • Test de Lasègue cruzado: la elevación de la pierna sana reproduce el dolor en la pierna afectada. Menor sensibilidad pero alta especificidad (88 %), lo que lo convierte en un signo muy sugestivo de hernia discal.
  • Exploración neurológica: valoración de fuerza muscular, sensibilidad y reflejos osteotendinosos para determinar la raíz afectada.

Pruebas de imagen

  • Resonancia magnética (RM): prueba de elección. Permite visualizar el disco, el grado de herniación, la compresión de raíces nerviosas y descartar otras patologías. Las guías clínicas recomiendan solicitarla solo si los síntomas persisten más de 4-6 semanas con tratamiento conservador, o ante la presencia de banderas rojas.
  • Tomografía computarizada (TC): alternativa cuando la RM está contraindicada (marcapasos no compatibles, claustrofobia severa). Menor resolución para tejidos blandos.
  • Electromiografía (EMG): útil para confirmar qué raíz nerviosa está afectada y valorar el grado de daño neurológico. Especialmente indicada cuando los hallazgos clínicos no coinciden con la imagen o cuando hay sospecha de neuropatía periférica concomitante.

La gravedad de los hallazgos en la RM no siempre se correlaciona con la intensidad de los síntomas.

Hernias de gran tamaño pueden ser asintomáticas, y protrusiones pequeñas pueden causar dolor intenso si contactan directamente con la raíz nerviosa en un canal estrecho.

 

Ejercicios para la hernia discal lumbar

El ejercicio terapéutico es uno de los tratamientos con mayor nivel de evidencia para la hernia discal lumbar.

Método McKenzie (diagnóstico y terapia mecánica)

Desarrollado por el fisioterapeuta Robin McKenzie, se basa en movimientos repetidos (habitualmente la extensión lumbar) para centralizar el dolor, es decir, hacer que el dolor se desplace desde la pierna hacia la espalda, lo que se asocia con buen pronóstico

Una revisión publicada en Spine encontró que el método McKenzie produce mejorías significativas a corto plazo frente a otros enfoques pasivos.

  • Extensiones en decúbito prono (posición de cobra): tumbado boca abajo, apoyar las manos a la altura de los hombros y elevar el tronco suavemente manteniendo la pelvis en contacto con el suelo. Mantener 2-3 segundos y repetir 10 veces, varias series al día.

Ejercicios de estabilización lumbar (core stability)

Fortalecen la musculatura profunda del tronco (transverso del abdomen, multífidos lumbares) que actúa como “corsé natural” de la columna:

  • Bird-dog: en posición de cuadrupedia, extender simultáneamente el brazo derecho y la pierna izquierda manteniendo la columna estable, sin que la pelvis rote. Mantener 5-8 segundos, alternar lados. 10-15 repeticiones por lado.
  • Puente glúteo (bridge): tumbado boca arriba con rodillas flexionadas, elevar la pelvis contrayendo glúteos y abdomen hasta formar una línea recta desde los hombros hasta las rodillas. Mantener 5-10 segundos. 10-15 repeticiones.
  • Plancha frontal (plank): apoyado sobre antebrazos y puntas de los pies, mantener el cuerpo alineado activando abdomen y glúteos. Comenzar con 15-20 segundos e incrementar progresivamente.
  • Dead bug: tumbado boca arriba con brazos extendidos hacia el techo y rodillas a 90°, descender lentamente un brazo y la pierna contraria sin que la zona lumbar pierda contacto con el suelo. Excelente para el control del transverso abdominal.

Caminata como ejercicio terapéutico

Caminar es uno de los ejercicios más infravalorados y más eficaces para la hernia discal lumbar. La marcha favorece la nutrición discal por difusión, mantiene la movilidad articular sin sobrecargar los discos y activa la musculatura estabilizadora de forma funcional. Estudios recientes sugieren que caminar 30-40 minutos al día es tan eficaz como programas estructurados de fisioterapia para la prevención de recidivas.

Ejercicios a evitar durante la fase aguda

  • Sentadillas profundas con carga.
  • Peso muerto con la espalda redondeada.
  • Abdominales tipo crunch o sit-up (aumentan la presión intradiscal).
  • Rotaciones de tronco con carga.
  • Cualquier ejercicio que reproduzca o empeore el dolor radicular.

 

Prevención de la hernia discal lumbar

Prevenir una hernia discal o su recidiva requiere un enfoque multifactorial que combine hábitos de vida saludables con una correcta mecánica corporal.

Ergonomía y postura

  • Al levantar peso: flexionar las rodillas, mantener el objeto pegado al cuerpo, activar el abdomen y evitar rotaciones del tronco durante el levantamiento. La evidencia muestra que esta técnica reduce la presión intradiscal hasta un 50 % respecto a levantar con la espalda flexionada.
  • Al sentarse: utilizar una silla con soporte lumbar, mantener los pies apoyados en el suelo y las rodillas a 90°. Levantarse y moverse cada 45-60 minutos.
  • Al dormir: posición lateral con una almohada entre las rodillas o boca arriba con una almohada bajo las rodillas. Evitar dormir boca abajo, que fuerza la lordosis lumbar.

Ejercicio regular

Mantener una musculatura del tronco fuerte y una buena flexibilidad general es la mejor protección contra la hernia discal.

Control del peso corporal

Cada kilogramo de peso extra supone una sobrecarga mecánica sobre los discos lumbares. Mantener un índice de masa corporal dentro del rango saludable (18,5-24,9) reduce significativamente el riesgo de degeneración discal.

Abandono del tabaco

Dejar de fumar mejora la vascularización del disco intervertebral y ralentiza el proceso degenerativo.

 

Diferencias entre hernia discal y dolor muscular lumbar

Distinguir entre un dolor lumbar de origen muscular y uno causado por una hernia discal es esencial para orientar el tratamiento:

Característica Dolor muscular (lumbalgia mecánica) Hernia discal con radiculopatía
Localización Zona lumbar, puede irradiar a glúteo pero raramente por debajo de la rodilla Lumbar con irradiación clara a pierna, siguiendo un trayecto nervioso específico
Tipo de dolor Sordo, tensional, tipo “contractura” Agudo, eléctrico, lancinante; hormigueo o entumecimiento
Empeora con Movimiento general, carga Flexión de tronco, sentarse, toser, estornudar
Test de Lasègue Negativo Positivo (reproduce dolor ciático)
Debilidad / alteración de reflejos No Posible, según la raíz afectada
Duración habitual Días a pocas semanas Semanas a meses si no se trata adecuadamente

 

Tratamiento quiropráctico de la hernia discal lumbar

En el centro de Ana Peón utilizamos la técnica de Cox y otras aplicaciones de la quiropraxia para mejorar el estado de nuestros pacientes, que sufren hernia discal lumbar.

De esta manera, logramos desbloquear, realinear y descontracturar de forma manual las vértebras para descomprimir discos aplastados y nervios del canal espinal y periféricos.

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